Solemos tenerle miedo a la felicidad, porque sabemos que llega y no justamente para quedarse mucho tiempo. La felicidad es fugaz, pasa como un chubasco. La felicidad es un rayo, un chubasco que se van tan rápido como ha llegado. Por eso cuando llega, debemos aprovecharla al máximo, cuidarla, disfrutarla, aferrarnos a ella y tratar de no dejarla ir. La felicidad, lamentablemente, dura poco. La infelicidad de unos, a veces es la felicidad de otros…
06 agosto 2009
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